deriva: movimiento incesante y a la vez impredecible, que no respeta patrones prefijados y que no ofrece garantías de arribar a buen puerto
Colón no viajó; estuvo a la deriva un par de meses en el mar hasta que se topó con una isla. Ahí se reterritorializó, y tomó posesión de las tierras en nombre de Dios y los reyes católicos. Pero esos meses en el mar —sin más compañía que un sextante, las estrellas y las cartas de navegación— fueron los meses más ateos de su vida.
