En algún momento pensamos en titular este blog Las palabras y las cosas pero: a) nos parecía pretencioso, b) ya tenía derecho de autor, c) no encontrábamos ninguna relación entre las palabras y las cosas. Entonces alguien dijo que el titulo podía ser “Las palabras y las palabras”. Demasiado vago nos dijimos, habría que precisar un tema, construir un objeto. El problema era que no nos interesaba un objeto en particular sino mas bien un procedimiento indefinible. Abandonar definitivamente el banco de la eterna galera donde copistas y compiladores reproducen indefinidamente los instrumentos de la reiteración escolar para robar premeditadamente y negarlo con nuestra voluntad obsoleta y resucitada. Las palabras solo hablan de palabras, que importa ¿Quién habla?, ¿De qué habla?, ¿Cómo llegó a hablar de lo que habla?, ¿Cómo, por qué y para qué llegué yo y usted (“hipócrita lector, mi compañero, mi hermano”) a leer/escribir esto?. Simplificar ante el analfabetismo, determinar arbitrariamente nuestra percepción sobre el devenir del overman. Lanzarnos al pirataje y al hacerlo recordar aquella imagen en la cual un Gainsbourg abastecido de néctar carmesí, en pleno set televisivo, le murmura a Whitney Houston “I want to fuck you”. ¿Sería un desubicado deseo? Eso no podemos saberlo. ¿Existe una mejor palabra descompuesta que lo-li-ta? Díganmelo. En todo caso, la posibilidad, para cada cual, de inventarse un mini-yo literario carente de esos comportamientos aberrantes que conforman lo común de nuestras existencias (el desprecio aparente por los demás y la búsqueda ansiosa de su aprobación, el rechazo a la norma y la angustia de ser diferente, etc.) es tentadora. Pura pasión anti-epistemológica y jovialidad vacacionil. Antaño los medievales cabalgaban con armaduras y espadas sin sorprender a nadie. Nosotros solo disponemos del gesto de girar la cabeza en cámara lenta y con una sonrisa sesgada responder nuestro nombre. Optamos por la primera persona del plural no solo por dudar de la evidencia de un yo que hable, sino porque de lo contrario parecería un diario íntimo. Aunque dicho solemnemente (con decencia y naturalidad) es únicamente por cobardes.
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Hey!, que tal? me metí aquí a ver si figuraba el mail de contacto pero no lo veo, no me podrías enviar un correo al mio? gracias, un beso, soy Ana Lucia de http://chiflame.net/