
La solución es clara: si el hijo es foucaultiano debe publicar el inédito; si no cree en la muerte del autor, debe usarlo para su próximo asado.

La solución es clara: si el hijo es foucaultiano debe publicar el inédito; si no cree en la muerte del autor, debe usarlo para su próximo asado.
No se Dimitri (el hijo), pero puedo asegurar que Nabokov descreía de la muerte del autor. Quizás el pedido no haya sido, entonces, tan descabellado.-