A principios de los años 80 en la Argentina, se sabe, la difusión de música en inglés estaba prohibida. El trastorno de la escena argentina fue tal, que posibilitó una segunda (e innecesaria) arremetida del régimen dinosáurico del rock de los 70s. Solo algunos pocos discos valorables del ámbito nacional pudieron capitalizar la prohibición y el extraño estado de situación. Entre ellos, Yendo de la cama al living, de Charly García (conocido por el ser el primer disco de factura nacional completamente grabado con baterías electrónicas).
Aquellos renegados que se negaban a la imposición de sonidos por parte del estado, contaban con un pequeño puñado de opciones: someterse al flaquísimo mercado discográfico nacional de música extranjera (ninguna compañía iba a tener la oximorónica idea de editar un disco que tenía su difusión prohibida); recurrir a la primitiva copia cassette, que derivó luego, en plena primavera alfonsinista, en proyectos sumamente interesantes como el sello/red de trafico de música Catálogo incierto, dirigido por Daniel Melero (A propósito, dice Melero: “Los cassettes de Catálogo Incierto se vendían como se vendería droga en una esquina. Elegir ser ilegal; elegir el problema como tu virtud; esa era la cuestión”). Pero, en definitiva, esta variante dependía de la última de las opciones posibles: el contrabando de discos importados desde Brasil y Chile. Contadas anécdotas hay sobre camioneros cruzando pasos fronterizos con cajas sin rotular conteniendo vinilos de Ultravox, Bowie, XTC, Cocteau twins, Joy division, The cure, entre muchos otros. Mendoza de repente, por su proximidad con la capital trasandina, se convirtió en cita obligada para los oyentes anglo porteños. El disco en inglés se convirtió en un producto preciado, caro y difícil de conseguir. Algo así como un cartón de Dunhill o Gauloises.
Ya sea porque los discos eran lo suficientemente buenos como para valer el esfuerzo, o porque valía la pena escuchar y re-escuchar hasta el cansancio esos discos que habían sido tan difíciles de conseguir, la generación de los primeros 80s tuvo un oído particularmente atento para los nuevos sonidos. Los curiosos e inquietos oyentes afinaron y refinaron sus oídos. Todos los discos importantes de esa época, circularon en la Argentina de ese modo. Pettinato, en uno de esos artículos suyos que aparecen cada tanto y que en general aburren por su insistencia en la mística de los 80s, dice: “¡De pronto aparecían los Cocteau Twins y amanecías en la casa de Cerati, con el que habías hablado a las once de la noche y terminabas ahí inmóvil, aplanado por un sonido que te parecía invencible, subyugado por una tapa que bien podría ser tan sólo una mancha de un pocillo de café aumentada 100 veces! …y Cerati caminaba por la habitación en forma discontinua. De pronto estaba en un lugar y, como si faltaran cuadros a la película, aparecía en otro. Creo que hoy hacen eso muy bien con las películas posmodernas inglesas.” El párrafo, a pesar de ser misticista en demasía, bien vale para retratar un estado de situación: Los discos se escuchaban en el encierro, y solo algunos privilegiados conseguían algunos discos.
Melero y Cerati no aparecen aquí por mero capricho del autor (o sí), sino más bien por ser verdaderas usinas del under porteño. Si bien los apellidos más afamados de estos primeros años coinciden con los de los tres famosos muertos de los 80s: Moura, Abuelo y Prodan (y me permito esta pequeña digresión: todos tenemos un muerto preferido de los ochentas ¿cuál es el tuyo?), la marca Meleristico-Ceratiana sigue impresa (a fuego, en mi humilde entender) en la impronta del rock argentino actual. Y esto no tiene que ver con cuan buen músicos e interpretes hayan sido Melero y Cerati respectivamente, sino más bien con cuan buen oyentes han sido…de hecho los primeros ochentas no dejaban ver todavía las cualidades de Cerati y Melero como interpretes, pero bien vale aclarar que sí los había confirmado como oyentes privilegiados, verdaderos faros en los que guiarse en la penumbrosa neblina del rock de los 80s.-
(El texto anterior pertenece a una serie más larga sobre los años ochenta en la Argentina, que puede que aparezca o no, en lo sucesivo.)
D.



